La ruta clásica entre Fethiye y Kekova recorre la costa suroeste de Turquía, la región que los antiguos llamaron Licia. Sobre la carta suma unas 80 millas náuticas: una distancia comparable a la travesía entre Mallorca e Ibiza, pero repartida en cuatro etapas cortas. Salen a 20 millas por día, unas dos horas y media de navegación para un gulet a ocho nudos. En cuanto a distancia, la ruta es cómoda. La dificultad está en otra parte: una etapa cruza un tramo sin abrigo y la última entra en una zona protegida con prohibiciones concretas de baño y fondeo. A continuación encontrará el reparto de las cuatro jornadas, las horas de salida que conviene respetar, qué hay en cada escala y qué esperar según el mes. Las cuatro etapas El aeropuerto más cercano es Dalaman, a una hora por carretera del puerto de Fethiye, lo que hace de la ciudad un punto de partida práctico para un chárter corto. La primera jornada sale de la bahía de Fethiye pasando la isla de Şövalye, rodea Kızılada por el sur y baja hasta la isla de Gemiler: unas 20 millas, dos horas y media. Gemiler conserva las ruinas de cuatro iglesias bizantinas de los siglos V y VI y una vía procesional abovedada que recorre la ladera sobre la orilla. La laguna de Ölüdeniz, muy próxima, es parque natural y está cerrada a las embarcaciones; se fondea en la bahía exterior, expuesta al oleaje de la tarde. La segunda jornada va de Gemiler a Kalkan: unas 35 millas, entre cuatro horas y media y cinco. Es la etapa más larga y la que más depende del viento. La tercera cubre solo 10 millas hasta Kaş, hora y media. En el camino queda la cala de Kaputaş, al pie de un cañón; el aporte de agua dulce mantiene el agua varios grados más fría que en las calas vecinas. La cuarta son 13 millas de Kaş a Üçağız, unas dos horas. Kekova ocupa el resto del día por sí sola. Los Siete Cabos y el ciclo diario del viento Entre Ölüdeniz y Patara hay unas 25 millas de costa sin fondeadero abrigado. Ese tramo, llamado Yedi Burunlar, es alto y sin entrantes: no hay dónde refugiarse si el viento arrecia. En verano domina el meltemi, del oeste y noroeste. Empieza flojo por la mañana, refresca a lo largo de la tarde y afloja al caer el sol. En julio y agosto es habitual que alcance fuerza 5 o 6 a media tarde. Por eso la segunda jornada zarpa entre las 07:00 y las 08:00. El paso se completa antes del mediodía y el barco entra en Kalkan antes de que el viento apriete. Conviene contar además con la mar de fondo del oeste, que suele mantenerse algunas horas después de que el viento haya caído; afecta más a la comodidad que a la navegación. Finales de mayo, junio y septiembre ofrecen las condiciones más estables. El meltemi es moderado y la temperatura en la costa se mantiene entre 27 y 30 grados. En julio y agosto se llega a 33 o 35 grados y el viento de la tarde es claramente más fuerte. El agua ronda los 23 o 24 grados en junio, 27 o 28 en agosto y 25 o 26 en septiembre. Kalkan y Kaş Kalkan está construido sobre una ladera y todo lo que queda por encima del puerto se sube andando. Las casas de piedra y las calles estrechas se recorren bien al atardecer, aunque el pueblo se ve en menos de media jornada. El puerto es pequeño y en temporada los amarres son limitados, de modo que se reservan con antelación. Kaş es una escala más amplia. El teatro helenístico de la antigua Antiphellos ocupa la ladera occidental, de cara al mar, y al ponerse el sol la luz cae directamente sobre la escena. Un sarcófago licio se alza en mitad de la calle del bazar, entre las tiendas. La isla griega de Kastellorizo, aquí llamada Meis, queda a menos de cinco millas y se distingue con nitidez desde el muelle. La marina, al este del pueblo, es el único amarre con servicios completos de toda la ruta: allí se hace agua y combustible. Kekova: la ciudad sumergida y sus normas Kekova es Zona de Protección Ambiental Especial y las restricciones se aplican. A lo largo de la ciudad sumergida, en la costa norte de la isla de Kekova, están prohibidos el baño y el fondeo; los barcos pasan en paralelo a la orilla y a poca velocidad. Lo que se ve bajo el agua son los restos de Dolichiste, un asentamiento que se hundió con los terremotos del siglo II: bloques de muelle, escaleras talladas y líneas rectas de cimentación. El pueblo de Üçağız se asienta sobre la antigua Teimiussa, con sarcófagos y tumbas rupestres al borde mismo del agua. Enfrente, Kaleköy ocupa el emplazamiento de Simena y no tiene acceso por carretera: se llega en barco o a pie. La subida al castillo lleva unos quince minutos desde el pueblo, y dentro de las murallas hay un pequeño teatro excavado en la roca, con capacidad para unas trescientas personas, el más pequeño que se conoce en Licia. Para pasar la noche con menos tránsito, Gökkaya Limanı, al este de Kekova, es un fondeadero bien resguardado. Al oeste, en las calas de la península de Sıcak, los muros sumergidos de la antigua Aperlai se distinguen desde la superficie con mar en calma. La ruta funciona igualmente en sentido inverso, de Kekova a Fethiye, con el paso de los Siete Cabos a favor de viento y llegadas algo más tardías. Si prefiere ajustar el itinerario a sus fechas, nuestro equipo puede orientarle sobre calendario y tipo de barco.